Fr. Richard
La ira no fue el final para mí
Encuentro abril de 2019
Fr. Richard

Cuando tenía aproximadamente 9 años, mi madre falleció después de una batalla de un año contra el cáncer. Entendía que mi madre se había ido, pero no comprendía las repercusiones que ese evento tendría en mi vida en los años venideros.

Más adelante, en la secundaria y la preparatoria, comencé a lidiar con muchos problemas de ira. No sabía de dónde venía esta oscuridad.

Como adolescente, tuve un arrebato de ira, salí corriendo de la casa y comencé a preguntarle a Dios de dónde provenía toda esta ira. Preguntándome si Dios estaba siquiera ahí.

Y en ese punto más bajo miré y vi a mi papá caminando hacia mí con una mirada sincera de amor y perdón. Puso su mano sobre mí y me dijo que me amaba, y no sabía que estaba lidiando con todo esto.

En ese momento vi el rostro de Dios Padre mirándome a través de los ojos de mi padre. Sin importar lo que haga, qué tan furioso me puse, cualquier herida que tenga, cualquier amargura que estuviera ahí, Él reafirmó que me ama no a pesar de todo eso sino a través de ello.

Tu historia importa

La historia de nuestra relación con Jesucristo es la mejor herramienta que tenemos para difundir la Buena Nueva. Es personal, es real, y es lo que más conocemos de nuestra propia experiencia con Dios.

Comparte Tu Historia

Utiliza estas indicaciones para ayudarte a escribir tu historia. 1. Reflexiona sobre el Camino del Discipulado Tu historia podría abarcar elementos de tu encuentro con Jesús, tu formación como su discípulo, o la evangelización de otros. Intenta enfocarte en un aspecto del Camino del Discipulado (por ejemplo, Encuentro, Formación, Evangelización). 2. Escribe tu historia. Siéntate, ora y escribe tu historia personal pidiendo la ayuda del Espíritu Santo. Escribirla te ayudará a organizar tus pensamientos. 3. Mantenlo breve. Tu historia debe poderse contar en 3 minutos o menos. Esto puede parecer desafiante, pero una buena historia debe ser cautivadora y concisa. Todas las parábolas de Jesús fueron así, y nos encantaría contar historias como Jesús.

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