Margaret
El amor de Dios trae verdadero significado
Formulario julio de 2019
Margaret

Desde el principio de mi vida aprendí mucho acerca de Dios. Pero eventualmente Dios se convirtió simplemente en una idea, un concepto intelectual para mí.

No sabía qué era el amor desinteresado y por esto abordaba las relaciones como una forma de buscar mi propio beneficio. Ya fuera seguridad, satisfacción emocional, o usar a otros y permitirme ser usada a cambio.

Vivía en un mundo pequeñito donde mi felicidad se medía por lo que obtenía de quienes me rodeaban y nada en mi vida tenía verdadero propósito o significado. Buscar mi propio placer me había traído finalmente absolutamente nada.

Una noche finalmente enfrenté mi egoísmo, quién era yo, y en qué me había convertido. Clamé a Dios y le dije que lo sentía por los años de darle la espalda.

En ese momento, su luz, su misericordia, su compasión y su amor inundaron mi corazón y me ofreció vida en lugar de muerte, verdadero amor en lugar de lujuria.

Dios ya no es simplemente una idea intelectual para mí. Su amor me ha dado la verdadera intimidad que buscaba y da verdadero significado y propósito a cada parte de mi vida.

Tu historia importa

La historia de nuestra relación con Jesucristo es la mejor herramienta que tenemos para difundir la Buena Nueva. Es personal, es real, y es lo que más conocemos de nuestra propia experiencia con Dios.

Comparte Tu Historia

Utiliza estas indicaciones para ayudarte a escribir tu historia. 1. Reflexiona sobre el Camino del Discipulado Tu historia podría abarcar elementos de tu encuentro con Jesús, tu formación como su discípulo, o la evangelización de otros. Intenta enfocarte en un aspecto del Camino del Discipulado (por ejemplo, Encuentro, Formación, Evangelización). 2. Escribe tu historia. Siéntate, ora y escribe tu historia personal pidiendo la ayuda del Espíritu Santo. Escribirla te ayudará a organizar tus pensamientos. 3. Mantenlo breve. Tu historia debe poderse contar en 3 minutos o menos. Esto puede parecer desafiante, pero una buena historia debe ser cautivadora y concisa. Todas las parábolas de Jesús fueron así, y nos encantaría contar historias como Jesús.

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